Los principales contaminantes presentes en el agua

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Níquel

La principal fuente de Níquel en el agua potable es la contaminación por níquel de los conectores de latón utilizados en las instalaciones de agua potable. Este compuesto puede causar numerosos efectos secundarios, conviene conocerlos.

La mayor concentración de Níquel aceptable es de 20 ug/l, lo que lo sitúa en el grupo de los metales más tóxicos.

Aunque la carencia de Níquel tiene efectos adversos para el organismo, suele excluirse mediante una dieta variada. Su exceso, sin embargo, es más peligroso. Puede provocar daños en las membranas mucosas y cambios en los cromosomas y la médula o incluso el desarrollo de células cancerosas. El efecto secundario más común del exceso de níquel es la alergia de contacto o alimentaria.

Cobre

El cobre puede entrar en el agua de la casa fácilmente a través de las tuberías de cobre.

Algunos efectos sobre la salud del consumo excesivo de cobre son náuseas, vómitos, diarrea, molestias estomacales y dolores de cabeza. La exposición prolongada puede causar algunos problemas de salud más graves, como daños en el hígado, enfermedades renales o incluso la muerte.

La presencia de cobre en el agua puede causar daños, aunque no la beba. Este contaminante puede acumularse en sus accesorios y dejar manchas antiestéticas.

Cromo

El cromo es uno de los elementos que pueden encontrarse en las aguas residuales procedentes de una gran variedad de procesos industriales. Su toxicidad depende del estado de oxidación y concentración en que se encuentra, siendo de especial importancia la eliminación del cromo hexavalente presente en los sistemas acuosos, por su reconocido carácter cancerígeno.

El cromo (CR) es un elemento que se encuentra de forma natural en rocas, plantas y suelos, en donde existe en combinación con otros elementos para formar diversos compuestos. En la industria, el cromo y estos compuestos que forma tienen una gran variedad de aplicaciones que abarcan, entre otras: Procesos de curtido, pigmentos textiles, aleaciones, catalizadores, agentes corrosivos, baterías…

Cloratos y percloratos

La presencia de cloratos en alimentos puede provenir de diversas fuentes tales como residuos de aguas cloradas utilizadas para el lavado de productos vegetales, de fuentes ambientales, del uso no autorizado de herbicidas a base de cloratos.

Los cloratos inhiben de forma reversible la absorción de yoduro por parte de la glándula tiroides. Además de afectar la función de la tiroides. Los cloratos también pueden causar daño a los eritrocitos (glóbulos rojos), como hemólisis y formación de metahemoglobina pudiendo esto último manifestarse como un efecto agudo. Los grupos más sensibles a este contaminante serían niños, mujeres embarazadas o personas con disfunción de la tiroides o deficiencia de yodo.

Aluminio

El agua que contiene más de 0,2 mg de aluminio por litro no debe utilizarse como agua potable o para preparar bebidas.

La mayoría de las carnes, pescados, frutas y verduras contienen naturalmente trazas de aluminio. Los antiácidos que contienen aluminio, los aditivos alimentarios y los antitranspirantes son otras fuentes de exposición.

Varios investigadores han informado recientemente de casos en los que la exposición a corto plazo a niveles elevados de aluminio en el agua potables o en el líquido de diálisis, dio lugar a diagnósticos clínicos de demencia.

Plomo

El plomo es un metal tóxico presente de forma natural en la corteza terrestre. Su uso generalizado ha dado lugar en muchas partes del mundo a una importante contaminación del medio ambiente. Un nivel considerable de exposición humana y graves problemas de salud pública.

Los niños de corta edad son especialmente vulnerables a los efectos tóxicos del plomo, que puede tener consecuencias graves y permanentes en su salud, afectando en particular al desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. El plomo también causa daños duraderos en los adultos, por ejemplo, aumentando el riesgo de hipertensión arterial y de lesiones graves.

Arsénico

El arsénico está presente de forma natural en niveles altos en las aguas subterráneas de varios países.

El arsénico es muy tóxico en su forma inorgánica. Su mayor amenaza para la salud pública reside en la utilización de agua contaminada para beber, preparar alimentos y regar cultivos alimentarios.

La exposición prolongada al arsénico a través del consumo de agua y alimentos contaminados puede causar cáncer y lesiones cutáneas. También se ha asociado a problemas de desarrollo, enfermedades cardiovasculares, neurotoxicidad y diabetes.

Mercurio

El mercurio es un elemento que está presente de forma natural en el aire, el agua y los suelos. La exposición al mercurio, incluso a pequeñas cantidades, puede causar graves problemas de salud y es peligrosa para el desarrollo intrauterino y en las primeras etapas de vida.

El mercurio puede ser tóxico para los sistemas nervioso e inmunitario, el aparato digestivo, la piel y los pulmones, riñones y ojos.

Para la OMS, el mercurio es uno de los diez productos o grupos de productos químicos que plantean especiales problemas de salud pública.

Manganeso

Naturalmente presente en el agua de pozo, municipal o subterránea, se ha descubierto que beber agua con altos niveles de manganeso puede dañar el desarrollo del cerebro en bebés y niños pequeños, afectando a la memoria, atención o en problemas motores.

El manganeso se absorbe más fácilmente en el cuerpo a través del agua potable. El principal problema es que puede aportarle al agua algo de turbiedad, así como modificar su sabor. Además, el problema más común se presenta cuando la ropa tiene contacto con un agua con valores de manganeso mayores a 0,15 mg/l, ya que puede generar manchas de color marrón en la misma.

Hierro

El hierro y el manganeso son elementos comunes en la superficie terrestre. A medida que el agua se filtra por el suelo y las piedras puede disolver estos minerales y acarrearlos hacia el agua subterránea. Además, los tubos de hierro pueden corroerse y disolver este componente dentro del abastecimiento de agua residencial.

El hierro puede darle al agua un sabor, olor y color indeseable. El hierro causa manchas rojizos-cafés en la ropa, porcelana, platos, utensilios, vasos y lavaplatos.

Cuando alguien bebe agua con cantidades excesivas de hierro, puede experimentar efectos negativos en su piel. Dado que los minerales, como el hiero el magnesio, dañan las células sanas de la piel, las personas pueden experimentar la aparición temprana de arrugas.

Descubre cómo eliminar estos y otros contaminantes presentes en el agua contactando con el departamento técnico de IMA Water Technology. Haga click en la siguiente imagen:

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